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15 Ene

Despidos improcedentes

Despido disciplinario, nulo o improcedente. Aunque bien diferenciados, un error de forma o un pequeño matiz pueden hacer que la diferencia tenga que dictaminarla un juez. Es conveniente tener conocimiento sobre las normas que rigen y reglamentan este concepto.

Según la Ley de Procedimiento Laboral, el despido de un trabajador deberá ser notificado por escrito, y en él han de figurar los hechos que lo motivan y la fecha en la que tendrá efecto. La falta de exactitud en cuanto a los motivos se refiere o el incumplimiento de las formalidades puede ser motivo de un recurso improcedente.

El Estatuto de los Trabajadores en su artículo 56 recoge las consecuencias de una suspensión improcedente, si bien para su completa comprensión se hace necesario tener en cuenta otros factores.

Despido disciplinario e improcedente
El empresario puede extinguir un contrato por motivos disciplinarios como las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo, o la indisciplina o desobediencia en el mismo.

Otros motivos son las ofensas verbales o físicas al empresario o a las personas que trabajan en la empresa o a los familiares que convivan con ellos. La transgresión de la buena fe contractual, así como el abuso de confianza en el desempeño del trabajo y la disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado. Así como la embriaguez habitual o toxicomanía si repercuten negativamente en el trabajo.

Despido procedente o improcedente
Se considerará así cuando queda acreditado el incumplimiento alegado por el empresario en su escrito de comunicación. Será improcedente en caso contrario o cuando no sea notificado por escrito con la fecha a partir de la cual tenga vigor.

Se considera nulo el que tiene por objeto alguna de las causas de discriminación prohibidas en la Constitución o en la Ley, o el que se produce con violación de derechos fundamentales y libertades públicas del trabajador. En este caso la readmisión será inmediata, con abono de la cantidad económica dejada de percibir. El despido procedente convalidará la extinción del acuerdo de trabajo que con aquél se produjo, sin derecho a indemnización ni a salario de tramitación.

Despido improcedente
En este caso, el empresario, en el plazo de cinco días desde la notificación de la sentencia, podrá optar entre la readmisión del trabajador en las mismas condiciones que se regían antes de producirse. Deberá abonar los gastos de tramitación o una retribución de cuarenta y cinco días de salario, por año de servicio, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año y hasta un máximo de cuarenta y dos mensualidades.

A propósito de esta cuestión hay que señalar que el contrato de trabajo indefinido celebrado al amparo de las medidas de fomento de la contratación indefinida establecidas para determinados colectivos, tiene como compensación económica la correspondiente a 33 días de salario por año de servicio con un máximo de 24 mensualidades.

También deberá pagar una cantidad igual a la suma de los salarios dejados de percibir desde la fecha de la expulsión hasta la notificación de la sentencia que declarare la improcedencia, o hasta que hubiera encontrado otro empleo si tal colocación fuera anterior a dicha sentencia. Además, el empresario deberá mantener en alta al trabajador en la Seguridad Social durante el período correspondiente a las retribuciones anteriormente citadas.

Otras consideraciones
En el supuesto de que la opción entre readmisión o indemnización correspondiera al empresario, la cantidad quedará limitada a las remuneraciones devengadas desde la fecha de rescisión de contrato hasta la de la conciliación previa, si en dicho acto el empresario reconociera el carácter improcedente y ofreciese la compensación prevista.

Si la sentencia que declara improcedente la expulsión, se dicta transcurridos más de sesenta días hábiles desde la fecha en que se presentó la demanda, el empresario podrá reclamar al Estado el abono de la suma de los sueldos dejados de percibir, desde la fecha del despido, hasta la notificación de la sentencia correspondiente al tiempo que exceda de dichos sesenta días así como de las cuotas de la Seguridad Social correspondientes a dicho salario.

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